Abres el mueble del fregadero en un piso de los años cincuenta y ves un tubo gris y mate, sin rastro de óxido. Lo rozas con una llave y la marca brilla como la plata. Son tuberías de plomo, y en algunos edificios antiguos de Madrid todavía llevan el agua que se bebe.
Si vives en tu propia casa, hoy no tienes una fecha límite para cambiar las tuberías de plomo. Si alquilas el piso, sí: antes del 2 de enero de 2030. Y si vas a reparar ese tramo, la ley ya no permite dejarlo como estaba. Dentro del piso paga el propietario; las montantes son de la comunidad.

Aviso: Información consultada en octubre de 2026. Los precios son orientativos de mercado, no tarifas de Alucar2. Esta guía no sustituye al consejo médico: si sospechas que bebes agua con plomo y en casa hay niños o un embarazo, coméntalo con tu médico. Es información general: antes de cualquier obra, pide que un profesional valore tu caso.
Qué dice el Real Decreto 3/2023 sobre las tuberías de plomo
Hay tres reglas distintas, y conviene no mezclarlas. La primera es una prohibición: el artículo 45 del Real Decreto 3/2023 prohíbe instalar este metal en contacto con el agua de consumo, y eso incluye los tubos y cualquier pieza con componentes o aleaciones que lo contengan.
La segunda es una fecha. La disposición adicional duodécima obliga a sustituirlas en las redes de distribución, las acometidas, las conducciones y las instalaciones interiores de edificios públicos o comerciales o de pisos en alquiler. Lo deben hacer sus titulares, «en función del riesgo y siempre antes del 2 de enero de 2030», cuando sea «económica y técnicamente factible».
Queda una tercera regla, que ya está en vigor. El mismo texto exige sustituir estos elementos en cualquier instalación existente en caso de obras de reparación o reconstrucción, y en toda instalación nueva. Es la que más afecta al propietario que vive en su piso: no le obliga a cambiar nada hoy, pero sí el día que toque arreglar ese tramo.
Resumido por casos:
- Piso en alquiler: hasta el 2 de enero de 2030.
- Edificio público o comercial: la misma fecha.
- Vivienda habitual del propietario: sin fecha, salvo que repares o rehagas la instalación.
- Cualquier reparación o instalación nueva: se sustituye en ese momento.
Si tienes el piso alquilado, súmale otra norma. El artículo 21 de la Ley de Arrendamientos Urbanos obliga al arrendador a hacer, sin subir por ello la renta, las reparaciones necesarias para conservar la vivienda habitable, salvo los daños que cause el inquilino. Con el piso vacío entre dos contratos, la obra no obliga a nadie a convivir con el polvo y los cortes de agua.
Tampoco es una exigencia nueva. El decreto anterior, de 2003, ya pedía adaptar antes del 1 de enero de 2012 las redes y las instalaciones interiores de edificios públicos y comerciales.
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De 50 a 5 microgramos: el límite que se va estrechando
El anexo I del real decreto fija el valor del plomo en 5 microgramos por litro. Hay un periodo de transición: en el grifo de las instalaciones interiores se admiten 10 hasta el 2 de enero de 2035, y en la red de distribución, hasta el 2 de enero de 2030.
Visto con perspectiva, el margen no ha dejado de cerrarse.
Dato clave: hasta 2003, el agua del grifo podía llevar 50 microgramos de plomo por litro. De 2004 a 2013 fueron 25; desde 2014, 10; y desde el 2 de enero de 2035 serán 5. En tres décadas, el límite se habrá dividido por diez, según el Real Decreto 140/2003 y el 3/2023.
Un microgramo es una millonésima de gramo, y cuesta imaginarlo. El límite actual equivale a un gramo de metal disuelto en 100.000 litros de agua: lo que gasta en casa una persona de la Comunidad de Madrid en algo más de dos años, con los 121,5 litros diarios que da la propia Comunidad. Es un cálculo nuestro.
Por eso el agua puede superar el límite sin que se note nada. No cambia ni el color ni el sabor. La única forma de saberlo es un análisis.
Cuando el límite baje a 5, una instalación que hoy roza los 10 tendrá un problema. En un edificio antiguo, la forma realista de bajar de esa cifra es quitar el material que lo suelta.

Por qué preocupa a la OMS y a Madrid Salud
La Organización Mundial de la Salud es tajante en su nota sobre la intoxicación por plomo, actualizada en junio de 2026: «No existe ningún nivel seguro de exposición al plomo que no tenga efectos nocivos». Y señala la fontanería como una de las vías, porque el metal puede desprenderse de tubos, soldaduras y accesorios.
Los más expuestos son los niños. Según la OMS, concentraciones en sangre de solo 3,5 microgramos por decilitro pueden afectar a su inteligencia. También advierte de que, durante el embarazo, el plomo acumulado en los huesos puede pasar a la sangre y llegar al feto.
En Madrid capital hay datos de campo. En 2009, los inspectores de Madrid Salud tomaron 250 muestras de agua en grifos de edificios anteriores a 1980, y en un 3 % de los casos hubo que pedir el cambio de tuberías de plomo, según publicó Crónica de Madrid con información municipal. Esos edificios eran entonces más de 100.000, el 75 % de los de viviendas de la ciudad.
Nada de esto significa que un vaso de agua sea peligroso. Significa que la exposición se suma con los años y que, si hay plomo en la instalación, lo prudente es no aplazar el cambio cuando en casa vive un niño pequeño o hay un embarazo.
Cómo saber si tu casa tiene tuberías de plomo
Empieza por la edad del edificio. El Ayuntamiento de Madrid recuerda que fue un material muy utilizado en las edificaciones anteriores a 1980, y el propio Real Decreto 3/2023 pide que el control del agua en el grifo se haga preferentemente en viviendas y edificios de antes de ese año. Si tu finca es anterior y nadie ha rehecho la fontanería, es razonable sospechar.
Después, busca un tramo a la vista. Los mejores sitios son junto al contador, bajo el fregadero, detrás del inodoro y en la llave de paso del piso. Estas son las pistas que dan los servicios públicos de agua de Estados Unidos, que llevan años buscándolo casa por casa:
- Color gris mate, sin brillo y sin óxido rojizo.
- Blando: se marca con facilidad.
- Al rasparlo con cuidado con una llave o una moneda, la marca sale plateada y brillante. El galvanizado también puede brillar, así que no basta solo con esto.
- El imán no se pega. Se adhiere al acero galvanizado, pero no al plomo ni al cobre. El cobre, además, tiene color de moneda.
No raspes con nada afilado, porque el tubo es blando y lo puedes perforar.
Si el tramo visible es de cobre o plástico, no cantes victoria. Muchas instalaciones se han reparado a trozos, y el plomo puede seguir empotrado en la pared o en la montante. Lo que lo aclara es un análisis del agua. En la capital, el Laboratorio de Salud Pública de Madrid Salud atiende análisis de particulares, con su tasa municipal; pregunta antes cómo tomar la muestra para que el resultado sea representativo.
Cuando además el agua sale rojiza, baja la presión o las fugas se repiten, repasa las 7 señales de que toca cambiar las tuberías: ahí están las del galvanizado, que suele convivir con el plomo en los pisos antiguos.

Canal, la comunidad o tú: quién paga cada tramo
El agua recorre tres tramos hasta tu grifo, y cada uno tiene un responsable distinto. Saber dónde está el plomo es saber a quién le toca cambiarlo.
Primero está la acometida, la tubería que une la red de la calle con el edificio. Madrid Salud lo explica así: Canal de Isabel II responde de la calidad del agua hasta la acometida, y desde el contador general del edificio hasta el grifo, la responsabilidad es del propietario de esas instalaciones. El último informe de calidad del agua de la Comunidad de Madrid, con datos de 2024, dice que ninguna red notificada tiene plomo como material, aunque sí aparece en un 1,47 % de las acometidas.
Después vienen las montantes, los tubos verticales que reparten el agua a cada piso. Son instalaciones comunes: el Código Civil considera elementos comunes las conducciones de agua «hasta la entrada al espacio privativo», y la Ley de Propiedad Horizontal pone a cargo de la comunidad su conservación.
Por último está tu vivienda. Desde la entrada al piso, la instalación es privativa y su mantenimiento te corresponde.
| Tramo | De quién es | Quién decide y paga el cambio | Qué hacer si es de plomo |
| Acometida (calle-edificio) | Canal de Isabel II | Canal, como titular | Comunicarlo a Canal |
| Montantes y batería de contadores | Comunidad | Junta de propietarios, según cuotas | Pedir al administrador que lo lleve a junta |
| Instalación del piso | Propietario | Propietario | Cambiarla en la próxima obra, o antes si hay riesgo |
| Instalación de un piso alquilado | Propietario arrendador | Arrendador | Sustituirla antes del 2 de enero de 2030 |
Fuentes: RD 3/2023 (disposición adicional duodécima), Código Civil (art. 396), Ley de Propiedad Horizontal (arts. 9 y 10), Ley de Arrendamientos Urbanos (art. 21), Madrid Salud y Comunidad de Madrid, consultados en octubre de 2026.
Las bajantes también son comunes, pero llevan aguas residuales, no agua de beber, así que el plazo de 2030 no va con ellas. El tramo que más discusiones da es el que va del contador a tu puerta, porque solo te da servicio a ti pero pasa por zonas comunes. Antes de picar, pregunta al administrador cómo lo tratan los estatutos de tu edificio.
Cuánto cuesta sustituirlas
Habitissimo, en su guía actualizada en septiembre de 2026, calcula unos 3.500 a 4.000 € por cambiar la instalación completa de una casa con dos baños y cocina que tenga tuberías de plomo. Para cambiar las tuberías de cualquier material, su media es de 1.800 €, con un rango de 500 a 4.000 € y unos 30 €/m²; es justo lo que calcula para un piso de 90 m².
Por estancias, la misma guía pone ejemplos de unos 800 € para un baño de 6 m² y unos 1.000 € para una cocina de 15 m². Cronoshare, en enero de 2026, da de 400 a 900 € para el baño y de 500 a 700 € para la cocina, y avisa de que ambos pueden pasar de 2.000 € según lo que haya que abrir. Para una casa entera, su guía parte de 2.000 € y llega a cerca de 9.000 €.
La tubería nueva es lo barato. Lo que encarece la obra es picar las paredes, cerrar las rozas, reponer el azulejo y pintar. Por eso el mejor momento para quitar el plomo es cuando ya vas a reformar el baño o la cocina: la pared se abre una sola vez.
Si tu edificio es de los años sesenta o setenta, en qué te encuentras al reformar un piso de esa época tienes lo que suele aparecer detrás de los alicatados.
En Alucar2 hacemos la fontanería junto con la albañilería y la pintura, y el presupuesto va por partidas y por escrito: tubería, rozas, alicatado y remates, cada cosa en su línea.
Mientras llega la obra: cómo beber menos plomo
Hay medidas sencillas que reducen la exposición hasta el día del cambio. La agencia ambiental de Estados Unidos (EPA) y Salud Pública del Gobierno Vasco coinciden en lo básico:
- Deja correr el agua que ha estado parada horas en la instalación, sobre todo a primera hora de la mañana, antes de beberla.
- Usa solo el grifo de agua fría para beber y cocinar, y caliéntala después. La caliente arrastra más metal.
- No te fíes de hervirla. La EPA lo dice sin rodeos: hervir el agua no lo elimina.
- Si pones un filtro, que esté certificado para el plomo y cambia el cartucho cuando toca. Es un parche, no una solución.

Los atajos que dejan el plomo donde estaba
Cuando llega el cambio, estos son los fallos que más se repiten y que dejan el problema a medio resolver:
- Cambiar solo el trozo que gotea y empalmar al viejo. La norma exige sustituir los elementos con plomo en cualquier obra de reparación, y un parche deja el resto del metal en contacto con el agua. Si la fuga está en un baño o en la cocina, lo sensato es rehacer al menos toda esa zona.
- Rehacer el piso y no mirar la montante. Si el tubo común que sube por el edificio es de plomo, tu instalación nueva seguirá recibiendo agua que ha pasado por él. Plantéalo en la junta antes de cerrar las paredes.
- Fiarse del tramo que se ve. Que el tubo bajo el fregadero sea de cobre no garantiza nada si la instalación se ha arreglado a trozos. El análisis del agua es lo que lo confirma.
- Tapar las rozas sin probar. Una prueba de presión antes de cerrar confirma que no hay fugas. Pide que conste por escrito.
- Dejarlo para 2030 con el piso alquilado. El plazo es un tope, no una cita. Con el piso vacío entre dos inquilinos, la obra molesta a menos gente.
preguntas que nos hacen en la obra
¿Es obligatorio cambiar las tuberías de plomo de mi casa?
Si vives en tu propio piso, hoy no hay una fecha límite. El Real Decreto 3/2023 la pone para pisos en alquiler y edificios públicos o comerciales: antes del 2 de enero de 2030. Pero en cualquier obra de reparación o reconstrucción de la instalación, el plomo se sustituye en ese momento. Y si hay niños pequeños o un embarazo en casa, lo prudente es no esperar.
¿Puedo alquilar un piso que tiene plomo en la instalación?
La norma no prohíbe alquilarlo hoy, pero el propietario está obligado a sustituirlo antes del 2 de enero de 2030, en función del riesgo y cuando sea técnica y económicamente factible. Si hay que hacer cualquier reparación en ese tramo antes de esa fecha, el cambio es obligatorio en ese momento. Si vas a firmar un contrato, pregunta por la fontanería y pide que conste por escrito.
¿Quién analiza el agua de mi grifo?
Canal de Isabel II responde de la calidad del agua hasta la acometida; desde el contador general hasta el grifo, la responsabilidad es del propietario. Para saber si tu agua lleva plomo, puedes encargar un análisis a un laboratorio. En la capital, el de Salud Pública de Madrid Salud atiende peticiones de particulares con tasa municipal. Pide que midan ese metal y lo comparen con el límite legal.
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