Qué te encuentras al reformar un piso de los años 60 y 70

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7–11 minutos
Fachada de un bloque de viviendas construido en los años sesenta o setenta.

Media Madrid se construyó entre 1960 y 1980. Los bloques de Carabanchel, de Latina, de Leganés o de Alcorcón salieron casi todos de esa tanda, y comparten una forma de estar hechos que se repite con una constancia que sorprende.

Eso tiene una ventaja: cuando has abierto treinta de esas paredes, ya no te sorprende casi nada de lo que hay detrás. Y tiene una desventaja: lo que hay detrás casi nunca coincide con lo que el propietario imagina.

Por qué estos pisos son todos parecidos

Lo que se repite en casi todos

La instalación eléctrica no da para una casa de hoy

La fontanería es de plomo o de hierro galvanizado

El galvanizado se va cerrando por dentro con la incrustación de cal. Por eso baja la presión, por eso sale agua turbia al volver de vacaciones y por eso los grifos nuevos no terminan de rendir: el problema no está en el grifo, está en los veinte metros de tubo que hay detrás.

El plomo es menos frecuente pero aparece, sobre todo en las acometidas y en tramos originales que nadie tocó. Se reconoce porque es un metal blando y grisáceo que se marca con la uña.

Rozas abiertas en una pared con tubo corrugado para la instalación eléctrica.

Los tabiques no están donde dice el plano

Hay más suelo del que se ve

Terrazo, y debajo a menudo otra solería anterior. Eso importa por dos motivos: condiciona la altura final disponible y determina si se puede recrecer o hay que picar.

Picar dos capas de solería genera mucho más escombro del previsto, y el escombro se paga por peso y por contenedor.

La distribución responde a otra forma de vivir

Cocinas cerradas y pequeñas, pensadas para trabajar en ellas sin compañía. Pasillos largos que comen metros. Un baño único incluso en viviendas de tres o cuatro dormitorios. Salones con galería o tendedero anexo.

Eso no es un defecto: era lo lógico entonces. Pero es la razón por la que casi todas las reformas de estos pisos acaban planteando lo mismo: abrir la cocina, acortar el pasillo y, si se puede, sacar un segundo baño.

Los imprevistos que más encarecen

La bajante

El amianto

Aparece en fibrocemento de bajantes, depósitos de agua, algunos falsos techos y en placas onduladas de tendederos y trasteros. No es habitual en el interior de la vivienda, pero cuando aparece cambia el calendario y el procedimiento por completo.

Lo importante: su retirada está regulada y la tiene que hacer una empresa autorizada, con plan de trabajo aprobado. No es algo que se pueda quitar y llevar al punto limpio. Si alguien te propone retirarlo sin más, ese no es tu contratista.

La buena noticia es que el amianto en buen estado y sin manipular no libera fibras. El riesgo aparece al romperlo o taladrarlo.

El muro de carga que nadie esperaba

Sobre todo al querer abrir la cocina al salón. Hasta que no se comprueba en serio con el plano de estructura o con la valoración de un técnico, esa reforma no es una reforma: es una intención.

Tubería galvanizada antigua con corrosión interior.

La buena noticia que nadie cuenta

  • Techos más altos. Dos sesenta o dos setenta frente a los dos cincuenta habituales hoy. Eso da margen para pasar instalaciones por un falso techo sin que la estancia se quede baja, y es justo lo que permite meter aire acondicionado por conductos o una iluminación decente sin renunciar a nada.
  • Muros gruesos. La fábrica de ladrillo de esa época aísla del ruido bastante mejor que muchos tabiques de yeso laminado actuales. El problema de ruido en estos edificios casi nunca es la pared medianera: son las ventanas y el patio.
  • Superficies reales. Un piso de 80 m² de los setenta suele tener 80 m² útiles reconocibles, sin terrazas computadas ni zonas comunes repercutidas de formas creativas. La sensación de espacio es mayor que en obra nueva de metros equivalentes.

Por dónde empezar si te has comprado uno

  • Comprueba la potencia contratada y el cuadro antes de elegir electrodomésticos. Es el imprevisto más evitable de todos.
  • Mira el edificio, no solo el piso. Actas de los últimos años, derramas aprobadas, estado de la ITE. Una obra de fachada pendiente afecta a tus números y no la decides tú.
  • Pregunta por la bajante si vas a tocar el baño o la cocina. Es la conversación incómoda que conviene tener al principio.
  • Comprueba si el tabique que quieres tirar es de carga, con el plano de estructura del edificio y no con el truco de golpear la pared.
  • Y mide en la vivienda. Un presupuesto hecho sobre fotos o sobre plano se queda corto en este tipo de piso prácticamente siempre.

En Alucar2 llevamos más de veinte años trabajando en esta zona de Madrid, y el diagnóstico previo es la parte que menos se ve de una reforma integral y la que más decide si el presupuesto inicial se parece al final.

Qué no tocar

Suelo de terrazo original en una vivienda antigua.

Preguntas frecuentes

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Quién escribe esto

Equipo Alucar2

Somos una empresa familiar de reformas en Madrid. Llevamos desde 2001 abriendo paredes, cambiando instalaciones y discutiendo presupuestos con clientes, y escribimos sobre lo que nos encontramos en obra. No tenemos una plantilla enorme: coordinamos directamente a los mismos profesionales de confianza en cada oficio, obra tras obra.

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