
Aviso: Las cifras de esta guía son estimaciones orientativas y no constituyen oferta ni presupuesto. No son las tarifas de Alucar2 ni de ningún proveedor concreto, y pueden variar de forma significativa según la zona, las calidades y el estado de la vivienda — tu presupuesto real depende de la capacidad del depósito, la marca y la complejidad de la instalación.
En esta guía:
- Por qué no es lo mismo que elegir sistema de calefacción
- Precio real de cada sistema
- Consumo: la diferencia que justifica el sobrecoste
- El requisito de espacio que descarta la bomba de calor en algunos casos
- Cuánto se tarda en amortizar la diferencia
Por qué no es lo mismo que elegir sistema de calefacción
Es fácil confundir esta decisión con la de elegir aerotermia frente a caldera de gas para climatizar toda la vivienda, pero son decisiones distintas. Aquí hablamos específicamente de calentar el agua caliente sanitaria —ducha, grifos, lavavajillas—, no de calefactar toda la casa. El termo eléctrico convencional calienta el agua mediante una resistencia eléctrica sumergida, de forma directa. La bomba de calor para ACS, también llamada termo termodinámico, extrae calor del aire ambiente —normalmente de un cuarto técnico, un garaje o directamente del exterior— y lo transfiere al agua, de forma similar a como funciona un aire acondicionado pero en sentido inverso. Esta diferencia de principio de funcionamiento es la que explica toda la diferencia de consumo entre ambos sistemas.
Precio real de cada sistema
| Sistema | Precio orientativo (equipo) |
| Termo eléctrico convencional (80-100 L) | 150 € – 350 € |
| Termo eléctrico convencional (150-200 L) | 300 € – 600 € |
| Bomba de calor / termo termodinámico (100-150 L) | 900 € – 1.800 € |
| Bomba de calor / termo termodinámico (200 L+) | 1.500 € – 2.500 € |
La diferencia de precio de entrada es notable: un termo termodinámico puede costar entre tres y cinco veces más que un termo eléctrico equivalente en capacidad. Esa diferencia inicial es, precisamente, la que hay que poner en la balanza frente al ahorro energético a lo largo de los años de uso.

Consumo: la diferencia que justifica el sobrecoste
Un termo termodinámico puede consumir entre un 50% y un 70% menos de electricidad que un termo eléctrico convencional para calentar la misma cantidad de agua, porque en lugar de generar calor directamente con una resistencia, se limita a mover el calor que ya existe en el aire ambiente, un proceso mucho más eficiente energéticamente. Para una familia de cuatro personas con un consumo medio de agua caliente, esta diferencia puede traducirse en un ahorro anual de entre 150 € y 300 € en la factura eléctrica, dependiendo del precio del kWh contratado y de los hábitos de consumo reales de la vivienda.
El requisito de espacio que descarta la bomba de calor en algunos casos
Hay un matiz técnico que rara vez se explica al comparar ambos sistemas, y que puede descartar la bomba de calor en según qué viviendas. Para funcionar correctamente, un termo termodinámico necesita un volumen mínimo de aire a su alrededor —normalmente entre 15 y 20 metros cúbicos si toma el aire de una estancia cerrada, como un cuarto de instalaciones—, porque extrae calor de ese aire de forma continua y necesita que se renueve adecuadamente. En un armario o cuarto muy pequeño y mal ventilado, el rendimiento del equipo cae de forma notable, porque el aire se enfría más rápido de lo que se puede renovar. Los modelos que toman el aire directamente del exterior mediante conductos evitan este problema, pero requieren una instalación algo más compleja, con la correspondiente entrada y salida de aire canalizadas hasta el punto donde está el equipo. En Alucar2 comprobamos el espacio y las conexiones existentes antes de recomendar uno u otro, porque el cambio suele arrastrar trabajo de fontanería que no aparece en el precio del aparato.

Cuánto se tarda en amortizar la diferencia
Con un ahorro anual estimado de entre 150 € y 300 €, y un sobrecoste inicial que suele moverse entre 600 € y 1.500 € frente a un termo eléctrico equivalente, la amortización de un termo termodinámico se sitúa habitualmente entre 4 y 8 años, dependiendo del consumo real de agua caliente de la vivienda y del precio de la electricidad en cada momento. Con una vida útil de estos equipos que suele superar los 12-15 años, el resto del tiempo tras la amortización se traduce en ahorro neto acumulado. Para viviendas con un consumo de agua caliente elevado —familias numerosas, viviendas con más de un baño en uso simultáneo— ese plazo de amortización tiende a acortarse; para un uso más ocasional, se alarga.
Errores comunes al elegir entre ambos sistemas
- Decidir solo por el precio de compra sin proyectar el consumo a varios años. Es el error que más dinero hace perder a largo plazo, sobre todo en viviendas con un consumo de agua caliente medio o alto.
- Instalar una bomba de calor en un espacio demasiado pequeño sin comprobarlo antes. El rendimiento cae de forma notable si el equipo no tiene suficiente volumen de aire para funcionar bien, un problema que se evita con una simple comprobación previa.
- No calcular la capacidad de depósito según el número de personas en casa. Un depósito demasiado pequeño para el uso real de la vivienda obliga a esperar a que se recaliente el agua entre usos, generando la sensación de que el sistema «no rinde», cuando en realidad está mal dimensionado.
- Descartar la bomba de calor solo por el sobrecoste inicial, sin valorar la vida útil. Con equipos que superan los 12-15 años de vida útil, el ahorro acumulado tras la amortización pesa mucho más de lo que sugiere la diferencia de precio en el momento de la compra.
- No revisar el mantenimiento periódico recomendado. Aunque ambos sistemas necesitan poco mantenimiento, revisar el ánodo de sacrificio del termo eléctrico o los filtros de aire de la bomba de calor con la periodicidad indicada alarga su vida útil real.
Conclusión
La elección entre termo eléctrico y bomba de calor para agua caliente no debería basarse solo en el precio de compra, porque ahí el termo eléctrico gana siempre. La pregunta correcta es cuánto tiempo vas a tener el equipo funcionando y cuánta agua caliente consume realmente tu vivienda: con un consumo medio o alto y varios años de uso por delante, la bomba de calor suele acabar siendo la opción más barata a largo plazo, aunque cueste más al principio. El requisito de espacio y ventilación es la única condición técnica que puede descartarla directamente, y conviene comprobarlo antes de decidirse por este sistema.

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Preguntas frecuentes
¿Cuánto menos consume una bomba de calor frente a un termo eléctrico?
Entre un 50% y un 70% menos de electricidad para calentar la misma cantidad de agua, porque mueve el calor del aire ambiente en lugar de generarlo directamente con una resistencia.
¿Cuánto cuesta un termo termodinámico frente a uno eléctrico?
Un termo termodinámico cuesta entre tres y cinco veces más que un termo eléctrico equivalente en capacidad, con precios que van desde 900 € hasta más de 2.000 € según el volumen del depósito.
¿En cuánto tiempo se amortiza un termo termodinámico?
Entre 4 y 8 años, según el consumo real de agua caliente de la vivienda y el precio de la electricidad, con una vida útil del equipo que suele superar los 12-15 años.
¿Qué espacio necesita un termo termodinámico para funcionar bien?
Normalmente entre 15 y 20 metros cúbicos de aire a su alrededor si toma el aire de una estancia cerrada. En espacios muy pequeños y mal ventilados, su rendimiento cae de forma notable.
¿Es lo mismo elegir termo termodinámico que elegir aerotermia para toda la casa?
No. El termo termodinámico calienta solo el agua caliente sanitaria. La aerotermia es un sistema más amplio que también puede climatizar toda la vivienda, no solo el agua de ducha y grifos.
